jueves, 9 de febrero de 2012

Prologo

Había una vez una niña muy hermosa, pero su hermosura era muy extraña
porque su fuerza era sobre natural, su piel era blanca como la nieve, sus ojos parecían dos hermosos
carde miel, su cabello, paresia como miles de pétalos de otoño, sus labios eran como dos esplendidas rosas.

Pero su maldición era, bagar por el mundo, hasta que consiguiera su alma gemela,
y compartiera con ella la eternidad.

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